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UGT insta al futuro Gobierno poner en el centro de los Presupuestos Generales del Estado para 2017 la lucha contra el desempleo, la pobreza y la desigualdad y poner fin a las políticas de austeridad practicadas por el Ejecutivo en funciones durante los últimos años que se han revelado como un auténtico fracaso y han agravado sistemáticamente los efectos de la crisis. El sindicato llama a no tropezar en la misma piedra e insta al conjunto de las fuerzas políticas a abrir un debate sobre fiscalidad con carácter integral para garantizar recursos suficientes para atender las necesidades sociales y poner a las personas en centro de las políticas porque la desigualdad frena el crecimiento económico. Es preciso aprovechar el nuevo ciclo económico para redistribuir la riqueza para lograr sostenibilidad económica y social.

UGT considera que el plan presupuestario presentado hoy en el Consejo de Ministros y que trasladará a Bruselas, y que deberá gestionar el futuro gobierno, no debe resultar incompatible con el progreso social, la igualdad y la propia estabilidad macroeconómica. Es decir, los PGE 2017 no se pueden traducir de nuevo en menos gasto público, menos inversión y más recortes.

UGT demanda al nuevo Gobierno que las obligaciones derivadas de los compromisos del cumplimiento de los objetivos de déficit no se trasladen una vez más a los ciudadanos y trabajadores de este país. La realidad es tozuda y muestra cómo la austeridad perjudica el crecimiento el crecimiento económico y social, porque solo genera mayores niveles de exclusión social y pobreza.

Los ciudadanos no son los culpables de la incompetencia de un Gobierno que, con sus políticas, ha puesto en jaque la economía española, rebajando sin pudor impuestos con objetivos electorales, rebajas que han dado al traste con la recaudación y el cumplimiento del déficit y que han estado vinculadas a recortes sociales, al tiempo que debilitaban la estructura económica y productiva de nuestro país.

A pesar del crecimiento, los desequilibrios y las desigualdades persisten. El crecimiento económico no se traslada a los ciudadanos y trabajadores, y nuestro modelo de crecimiento es tan dependiente de actividades y factores estacionales y tradicionales, que resulta muy vulnerable a los vaivenes del ciclo económico internacional.

La clave para salir de la crisis en términos sociales y laborales, y no solo en las estadísticas macroeconómicas, pasa por combatir la creciente desigualdad social porque ésta frena el crecimiento económico. En estos momentos no se trata de recortar, sino de recaudar y de repartir y no seguir empobreciendo a los más débiles, lo que exige la mejora de la calidad en el empleo y de las rentas del trabajo..

Es el momento de recuperar condiciones de vida dignas para los trabajadores y trabajadoras de este país: Y es en la negociación colectiva donde se gesta la distribución primaria de la riqueza, debe recuperar su papel protagonista. Porque sin empleo ni salarios dignos, ni habrá recuperación económica sostenida, ni habrá mejora del bienestar de la mayoría de la población española ni un crecimiento económico equilibrado, justo y sostenible.

El reparto justo de la riqueza para todos depende de que se genere más y mejor empleo (lo que exige la retirada de las reformas laborales de 2010 y 2012), de que aumente el salario mínimo a un nivel digno (al menos a 800 euros en el primer año), de que aumenten los salarios públicos, de que se mejore el sistema de prestaciones por desempleo, de que se establezca una Prestación de Ingresos Mínimos para todos los trabajadores que quieren trabajar y no pueden, y que no perciben ya ninguna prestación, y de que los pensionistas no pierdan poder adquisitivo con propuestas como la registrada ayer por distintos grupos parlamentarios a iniciativa de UGT y CCOO exigiendo una revalorización de las pensiones en 2017 de acuerdo con el IPC.

Porque en UGT creemos y defendemos el Estado del bienestar, un sistema de protección social, que no deje en la cuneta a nadie, y porque creemos y defendemos unos servicios públicos garantes de igualdad. Porque no creemos que recortar gasto social sea la solución, sino que es preciso incrementar la recaudación. Pero no incrementando impuestos a los mismos de siempre, sino a aquellos que ganando más, tributan proporcionalmente menos.

Se trata de diseñar una política fiscal desde el consenso social y político que permita a España crecer de forma estable y sostenida en el tiempo, que permita contribuir al cambio de modelo productivo que defiende la Unión General de Trabajadores y que necesita el país. Y para ello UGT propone llevar a cabo una reforma fiscal integral, que actúe sobre todas las figuras tributarias, que tenga como eje central el nivel de renta de los contribuyentes; acometer un plan de choque de lucha contra el fraude fiscal y contra la economía sumergida; e impulsar a nivel nacional, europeo e internacional la lucha contra los paraísos fiscales y contra las prácticas de elusión de impuestos de las grandes empresas. Sólo persiguiendo el fraude fiscal podrían recaudarse más de 80.000 millones de euros, un dinero que permitiría desarrollar políticas sociales y de empleo.

Bajo estas premisas deben diseñarse los próximos Presupuestos Generales del Estado para 2017 y los retos del nuevo Gobierno para los próximos cuatro años, a saber, la lucha contra el desempleo, la pobreza y la desigualdad. Porque la recuperación real y social de nuestra economía pasa por finiquitar de inmediato las políticas de austeridad que han agravado sistemáticamente los efectos de la crisis, y no tropezar de nuevo en la misma piedra, error que hasta ha subrayado recientemente el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En este sentido, UGT insta al conjunto de las fuerzas políticas a abrir un debate inmediato sobre fiscalidad, entre otro asuntos, porque el diálogo social debe ser clave en estas cuestiones, dada la urgencia de garantizar la suficiencia de recursos para atender las necesidades sociales, necesidades agravadas por la crisis, y que tiene sumidos a los trabajadores y a la ciudadanía en general a una precariedad laboral y social injusta e insostenible.