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22 de febrero, día por la igualdad salarial

Comunicaciones y Prensa
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En todas las categorías profesionales al trabajo de las mujeres se les otorga un valor inferior al de los hombres y son penalizadas por elevados porcentajes de brecha salarial. Dentro del sector público, los trabajos administrativos, científicos, sanitarios y de educación son los que ostentan una mayor diferencia salarial entre mujeres y hombres.

Las políticas económicas centradas en los recortes de las retribuciones a la población asalariada han tenido un efecto directo en la desigualdad entre mujeres y hombres, ya que acarrean como consecuencia directa un aumento de la discriminación salarial. Dichas políticas han afectado a todos los sectores de actividad pero en los sectores más feminizados, retribuidos con bajos salarios han empeorado las ya precarias condiciones salariales de varios millones de trabajadoras. Un total de 2.432.300 trabajadoras tuvieron unos ingresos medios brutos anuales por debajo de 16.700 euros. Pero todas las mujeres, en todos los sectores de actividad, están afectadas por discriminaciones salariales.

Un sector feminizado, y tal vez por ello dónde se presenta una de las discriminaciones más altas el 33,07 %, es el sector de las Actividades Administrativas y de Servicios Auxiliares. Aglutina a medio millón de asalariadas y las diferencias entre mujeres y hombres a pesar de ser ellas mayoría no dejan de aumentar.

Las Actividades profesionales, científicas y técnicas, penalizan a las mujeres con una brecha del 30,73 %, 9.416,91 euros anuales de media menos que perciben las 288.600 mujeres que se dedican a esta actividad, que por la definición de la actividad, requiere una larga formación académica.

Las trabajadoras más afectadas son las que desempeñan sus empleos en el Sector de Actividades Sanitarias y de Servicios Sociales. Agrupa a más de un millón de mujeres que perciben casi diez mil euros anuales menos que sus compañeros de profesión. Independientemente del grado de formación, de las cualificaciones, del sector en el que presten sus servicios, el trabajo de las mujeres de antemano está infravalorado antes incluso de demostrar sus aptitudes y actitudes y por tanto van a recibir menos salario a cambio por el hecho de ser mujer.

Las mujeres que han optado por Actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento, 112.900 asalariadas en 2013, percibieron 3.977,71 euros menos de media anual que sus compañeros, una distancia del 19,95 % entre ambos sexos.

Otro sector, mayoritariamente de carácter público, fuertemente golpeado en los últimos años ha sido el Sector de la Educación, donde la brecha se ha triplicado en los últimos seis años y no deja de aumentar año tras año y afecta a 752.300 mujeres, el 11 % de las asalariadas de nuestro país. Un sector en el que la presencia de mujeres representa el setenta por ciento del total de los asalariados del sector. Que desempeñan su trabajo en condiciones laborales cada día más precarias y peor retribuidas y que al mismo tiempo se reconoce como el sector esencial de la economía de un país.

Las mujeres de la Administración Pública, han aumentado las diferencias respecto a los varones del sector, pasando la brecha del 12,36 % al 14,23 % y dejando de percibir 4.243,52 euros al año. Desde los distintos gobiernos, tanto central como autonómico, no se han puesto los recursos suficientes para acortar las distancias que separan a hombres y mujeres, perjudicando seriamente la economía de estas últimas.

Con menor brecha salarial 14,79 %, diez puntos por debajo de la brecha salarial media, se encuentran las mujeres agrupadas en la ocupación de Técnicos profesionales científicos e intelectuales de la salud y la enseñanza. Si bien, es una de las brechas que más ha aumentado en los últimos años, se ha triplicado en un período de seis años y la diferencia en euros es bastante elevada, alcanza los 4.916,31 euros anuales. La propia definición de la ocupación indica los requisitos de formación académica para acceder a esta categoría laboral. La discriminación persiste aun acreditando los mismos méritos y capacidad, lo que pone de manifiesto la falta de reconocimiento económico del trabajo de las mujeres, independientemente de las funciones que desempeñen.

Si en la categoría de Técnicos las mujeres representan en torno al 70 % de la ocupación, en la de Directores y Gerentes, no llegan al 30 %, y además de la discriminación en el acceso a estas categorías, las que consiguen acceder perciben más de 10.000 euros anuales brutos al año, lo que supone percibir un 18,25 % menos que los hombres que desempeñan el mismo trabajo. Las diferencias económicas son bastante elevadas también para la población que percibe sus salarios enclavados en el grupo de Técnicos y profesionales científicos e intelectuales, las mujeres que han decidido dedicar su vida a la investigación son penalizadas con unas retribuciones 7.748 euros anuales menores que sus compañeros de profesión, siendo las mujeres más del 40 %, de quienes se dedican a la ciencia y a trabajos de investigación. La brecha del 19,71 %, es una brecha que va en ligero descenso en los últimos años. El comportamiento de la categoría de técnicos y profesionales de apoyo es muy similar en porcentajes y cuantías en euros a la agrupada bajo la denominación de Otros técnicos y profesionales científicos e intelectuales.

Es mayoritaria la presencia de mujeres en las tareas vinculadas a los empleos de oficina, tanto con atención al público, como sin atención al público, con brechas situadas entre el 21 % y el 19 % respectivamente. En el caso de las trabajadoras que tienen que atender al público, la brecha que había descendido durante 2010 y 2011, ha repuntado en los últimos años. Para la población que no atiende al público la brecha va descendiendo ligeramente de manera continua, pero aún se mantiene en el 19,26 %.

En todas las categorías profesionales al trabajo de las mujeres se les otorga un valor inferior al de los hombres y son penalizadas por elevados porcentajes de brecha salarial, que en algunos casos aumentan en lugar de disminuir y en otros casos aunque las brechas siendo importantes, son menos elevadas, las cuantías que dejan de percibir en relación a los hombres afectan fuertemente a sus economías.

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